Veo pasar la vida enfrente de mis ojos, y en eso me encuentro a unos ojos observadores e inocentes, es un bebé lo que me esta viendo, creo que es uy burdo eso de decir es un bebé lo que me ve por que me refiero a el como un objeto y no lo es, pero bueno ese no es el punto, ese pequeño individuo, tiene unos ojos hermosos, tiernos, puros, inocentes, celestiales si se puede llamar de alguna forma, me envuelvo en su olor a bebé, me doy cuenta que tiene unos ojos enormes como unas canicas, me mira y sonríe, me doy cuenta que el niño no es como todos los niños, algo lo hace especial, pero no quiero verme imprudente, sigo sentada a su lado y trato de ser lo menos incomoda para su mamá y para él, entonces el niño me da un manotazo, y volteo a verlo y le sonrío, y al mismo tiempo me atemorizo, el niño tiene labio leporino, y no se que hacer, pues por un lado se que su madre se puede molestar pero por el otro pues es un niño, quien soy yo para negarle una sonrisa con un beso?
Es una personita a la cual no puedo hacer que crezca traumado pues no me corresponde, eso ni nada en contra de su persona,; ahora es tan diferente la vida, pues una de mis amigas lo ve con ojos de intriga, lo ve como si fuera un bicho, pero es un inocente y dulce bebé, pues bueno después de todo creo que actúe bien, al responder con la misma alegría y amor como el niño lo hizo hacia conmigo.
Es cuestión de amor y tolerancia, la que debemos aprender a tener hacia las personas que no son supuestamente iguales a nosotros.